Embarazo Adolescente

El embarazo es posible desde el momento en 
que la niña tiene su ovulación y cuando el 
joven es capaz de eyacular espermios maduros.
Puede producirse después de una sola relación 
sexual; incluso se puede producir embarazo 
sin necesidad de que ocurra la penetración, 
por ejemplo, si el joven en un momento de 
pasión eyacula cerca de la vagina en el 
período en que la mujer está fértil 
(especialmente cuando se practica el 
coito interrumpido).
Son muchas las jóvenes que creen que no 
les pasará nada  la primera vez y, para 
su sorpresa, quedan embarazadas.
Gran cantidad de adolescentes cuentan 
que es con su primer pololo con el cual 
han comenzado a sentirse queridas de 
forma exclusiva, y con quien se han embarazado.
El embarazo en la adolescente, junto 
con constituir un riesgo físico tanto 
para la madre como para el bebé, produce 
un tremendo sentimiento de fracaso, que 
incluye la imposibilidad de completar 
la adolescencia, serios problemas para 
desarrollar una vida sexual sana
posteriormente y, por ello mismo, 
aprender a decidir sobre su fecundidad 
y establecer una familia.
Algunas adolescentes (la mayoría) 
quedan embarazadas como resultado 
del mal uso de un método de control 
de la natalidad o, simplemente, porque 
no los usan.
El embarazo adolescente es considerado 
uno de los embarazos de más alto riesgo 
por las características físicas de la 
adolescente. El proceso de maduración 
física de ellas requiere tiempo para alcanzar
estabilidad y asegurar las condiciones 
necesarias para el ejercicio de la 
sexualidad, la procreación y el embarazo.
Antes de los 19 años la adolescente 
está aún creciendo y se ha visto que 
su crecimiento se detiene en parte 
durante el embarazo.  El diámetro de la 
pelvis es aún pequeño para el parto.  
Cuanto más joven es, mayor la posibilidad 
de aborto espontáneo o parto prematuro.
Es frecuente que el parto presente 
dificultades, terminando con cesárea 
o fórceps o que se adelante sin que se 
concluya el tiempo necesario para la 
maduración del bebé.  El trabajo de parto 
tiene mayor duración, pudiendo duplicarse, 
con el consiguiente sufrimiento fetal y 
mortalidad infantil, la que es elevada 
en hijos de madres menores de 19 años.  
Después de los 20 años el crecimiento
físico ha terminado y el cuerpo estaría 
en condiciones de sobrellevar bien el 
embarazo y el parto.
Generalmente las madres adolescentes 
son solteras y no acuden a los controles 
de embarazo, especialmente en los primeros 
meses.  Del total de mujeres adolescentes 
que se embarazan, un porcentaje significativo 
lo hacen entre los 13 y 17 años; de ellas, 
muchas no completan su educación como 
resultado del embarazo.  Una vez que nace 
la guagua, la mayoría de esas madres no 
pueden encontrar trabajo y sufren una 
gran frustración ante la exclusión social, 
por tener que abandonar sus actividades 
juveniles para hacerse cargo de una 
responsabilidad adulta no deseada.
De los padres adolescentes se sabe menos, 
puesto que rara vez asumen la situación, 
porque muchas veces no tienen ni la 
madurez ni la autonomía necesarias para 
hacerlo.  Es cierto que ellos también 
experimentan problemas, porque no están 
aptos para la intimidad y menos para la paternidad.
 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: